martes, 21 de julio de 2015

Capítulo 12: El trago del castigo





En el hospital de la ciudad, el auto de Alex llega con rapidez. De allí se baja él y Refugio. De inmediato, Alex carga en sus brazos a Ximena y comienza a adentrarla al hospital. Refugio lo sigue. Pocos minutos después se ve como Alex y Refugio van tras una camilla en donde los enfermeros llevan a Ximena.

Enfermera: Por favor quédense en la sala de espera.

Alex y Refugio se detienen y se quedan bastante preocupados.

INT. / MANSIÓN OLMEDO, SALA / MINUTOS DESPUÉS

Rocío está sentada en la sala de la mansión con Alejandra y Guillermo. En eso suena el teléfono. Rocío se levanta y contesta, quedando muy sorprendida por lo que Alex le cuenta al otro lado de la línea. Pocos segundos después, la mujer cuelga y se acerca a su hija y esposo preocupada.



Rocío: ¡Llamó Alex! La muchacha que conoce… Ximena, está muy grave en el hospital. Prácticamente fue torturada.

Guillermo (levantándose): ¿Qué? (Bastante sorprendido) ¡Dios mío! ¿Qué pudo haber pasado?

Alejandra guarda silencio y aunque no expresa ni sorpresa ni alegría en su rostro, se puede notar que su seriedad es maliciosa y de satisfacción. 

INT. / HOSPITAL DE BOGOTÁ, SALA DE ESPERA / MÁS TARDE

Ya es de noche. Alex, Alejandra y Refugio están en la sala de espera. La segunda llegó para quedar bien con Alex fingiendo estar sorprendida y angustiada por el estado de Ximena. El doctor se acerca, a lo que los tres se levantan de las sillas.



Refugio (angustiada): Díganos, doctor. ¿Cómo está Ximena?

Doctor: Afortunadamente, se encuentra bien. Sin embargo, tiene la presión bastante alta, presenta signos de desnutrición alta y estrés. Además, fue mordida por una araña bastante peligrosa, pero pudo salvarse ya que fue traída a tiempo.

Alex (más aliviado): ¿Y su lado físico, doctor? Tenía el rostro marcado por dos lados, además los pies…

Doctor (suspira): Los pies están muy heridos, pero eso se puede curar fácil con un buen tratamiento de crema. Pero el rostro, es de suma importancia. Tendrá que ser operada.

Refugio (sorprendida): ¿Operada?

Doctor: Así es, señora. La paciente puede decidir la operación ahora o en otro momento.

Alex: ¿Y qué hay de la otra mujer? Abigaíl.

Doctor: Ella también se pudo salvar. Ingirió un veneno bastante peligroso. Por suerte, también fue traída a tiempo y logramos lavarle el estómago. Ahora está siendo custodiada en la puerta de su habitación por la policía. Me retiro ya, permiso.

El doctor se va. Alex y Refugio se quedan impactados. Alejandra finge tener rostro de preocupación pero en el fondo se siente feliz por la situación de Ximena.

INT. / ESTACIÓN DE POLICÍA, CUARTO / NOCHE

Un detective está interrogando a Carolina en un cuarto oscuro.



Detective: Hoy fue detenida Abigaíl Lafontaine (Danna se sorprende). Por su expresión, está claro que la conoce. Necesitamos saber si ella tiene algo que ver en ese negocio de drogas y si hay alguna evidencia que lo confirme.

Danna se queda pensativa, sin saber si confesar todo o no.

Detective: Recuerde que todo lo que nos cuente puede ser usado a su favor. ¿Entendido? (Danna asiente con la cabeza)

INT. / MANSIÓN OLMEDO, HABITACIÓN CONYUGAL / NOCHE

Rocío está sentada en la cama y se le nota gran ansiedad. Guillermo se acerca a su esposa.



Rocío: ¿Por qué se estarán tardando tanto?

Guillermo (extrañado): ¿Y a qué se debe tu desespero y ansiedad, Rocío? (Rocío se sorprende). Te veo bastante ansiosa… No creo que se deba a eso. Algo está pasando (se sienta a su lado).

Rocío (nerviosa): No sé de que estás hablando. Yo…

Guillermo (molesto): ¿Acaso ya no confías en mí? Desde hace varios días te he notado ansiosa así trates de ocultarlo. También descubrí el inhalador que estás utilizando. ¿Para qué?

Rocío queda muy sorprendida por lo que Guillermo le cuenta.

INT. / HOSPITAL DE BOGOTÁ, HABITACIÓN DE ABIGAÍL / NOCHE

En el hospital, Abigaíl despierta con lentitud recostada en su cama y mira para todos lados muy confundida. La puerta está medio abierta y Abigaíl logra ver por la rendija a un policía. La malvada mujer abre los ojos de la sorpresa y se quita la máscara de oxígeno y algunas cintas que tiene conectadas en el dorso de la mano. Abigaíl con sigilo abre la ventana, dándose cuenta que pueda escaparse ya que el piso tiene una columna en la que una persona se puede montar fácil, sin embargo para Abigaíl no sería tan fácil por su cuerpo, pero la mujer está confundida al verse en un hospital y estando afuera de su habitación unos policías. Uno de ellos entra y de inmediato va hacia Abigaíl. Otro policía ingresa y le trata de ayudar a su compañero a calmar a Abigaíl porque ella se resiste.



Abigaíl: ¡Suéltenme! ¡Yo no he hecho nada, malditos imbéciles!

Los policías siguen luchando contra Abigaíl quien no deja de resistirse.

INT. / MANSIÓN OLMEDO, HABITACIÓN CONYUGAL / NOCHE



Rocío decide responderle a su marido. Guillermo la espera.



Guillermo: Encontré ese inhalador en uno de los cajones de la mesita de noche. No acostumbro a abrirlos mucho, por eso lo escondiste ahí.

Rocío: Seré directa, Guillermo (él comienza a preocuparse). Yo… Necesito suministro de oxígeno porque estoy sufriendo de una enfermedad cardiovascular relacionada con las arterias coronarias del corazón.

Guillermo queda muy impactado por lo que Rocío le confiesa. La mujer se llena de lágrimas. 

Rocío: Lo descubrí hace unas semanas, cuando me desmayé. Le pedí al doctor que dijera que sólo era estrés momentáneo. Se los iba a confesar en el momento adecuado, sólo que no me decidía porque es muy difícil admitir que puedo morir si no recibe suministro de oxígeno para el miocardio.

Guillermo se levanta de la cama y se pasa las manos por el rostro bastante sorprendido.

INT. / MANSIÓN OLMEDO, COMEDOR / AL DÍA SIGUIENTE

Alejandra, Rocío y Guillermo están desayunando. La primera nota que el silencio de sus padres.



Alejandra (extrañada): ¿Qué les pasa a ustedes? Desde anoche han estado un poco extraños, bastante callados…

Rocío (desanimada): No pasa nada, hija. Todo está bien (miente).

Guillermo: Así es… (Lo dice en un tono sarcástico). Por cierto, Alejandra, ¿para dónde se fue Alex?

Alejandra: Se fue temprano al hospital. Mi tía estuvo cuidando a Ximena toda la noche. No entiendo por qué mi hermano tiene que preocuparse tanto por ella si ya sabe que está bien.

Los tres siguen desayunando.

INT. / HOSPITAL DE BOGOTÁ, HABITACIÓN DE XIMENA / DÍA

En la habitación de Ximena en el hospital, ella abre los ojos con lentitud. Alex que estaba sentado en el sofá, se acerca a la cama preocupado.



Ximena (confundida): ¿En dónde estoy?

Alex: (tratando de calmarla) Ya te estás recuperando, Ximena. Por suerte pudimos rescatarte pronto de Abigaíl. Ella también está en el hospital. Pudo haber muerto por envenenamiento, pero también está salva.

Ximena (sorprendida): Yo… Soy la culpable de eso (Alex se sorprende). Le pedí al mayordomo que preparara el veneno para Abigaíl, yo sólo me encargué de darle las indicaciones.

Alex: No tienes que arrepentirte de nada. Ella te hizo mucho daño y además está viva. Menos mal irá a la cárcel.

Ximena: No sé por qué, pero me siento satisfecha… Nunca quise doblegarme ante ella. Preferí que me maltratara y aquí estoy (con lágrimas), aunque fueron momentos muy horribles…

Alex: (la abraza) No te preocupes, aquí estoy… Trata de ocupar tu mente en otra cosa. No recuerdes lo que Abigaíl hizo.

Ximena le corresponde el abrazo a Alex mientras llora. Unos minutos más tarde, Ximena está saliendo de su habitación siendo ayudada por Alex. La muchacha tiene ropa de paciente. Justo en ese momento Abigaíl está pasando por el corredor, esposada y siendo llevada por dos policías. Abigaíl mira con un profundo odio a Ximena. Ésta siente temor pero trata de no demostrarlo, mirando también fulminante a Abigaíl. Ésta termina yéndose con los policías.

INT. / MANSIÓN LAFONTAINE, ENTRADA / DÍA

En la entrada de la mansión Lafontaine, se puede ver como una persona observa la fachada de la casa. No se puede identificar a esa persona, pues está de espaldas y sólo está usando un abrigo negro con un jean blanco. Tiene un velo en el rostro. Al parecer es una mujer, quien se da de vuela y comienza a irse. La cámara sólo le enfoca los pies.

INT. / CÁRCEL DE BOGOTÁ, OFICINA / HORAS MÁS TARDE



Ya son más de las seis de la tarde. En la cárcel principal de Bogotá, una guardia adentra a Abigaíl en una oficina. Allí hay una policía sentada en su escritorio y fumándose un cigarrillo. La policía se acerca a un casillero y saca un uniforme, poniéndolo encima del escritorio.



Policía: Póntelo rápido (ve a Abigaíl pensativa). ¡Es para ya, reina!

Abigaíl (seria): No pienso ponerme esos malditos trapos sucios.

Policía (molesta): ¡Obedece o irás a la celda de castigo! (Le tira el uniforme en la cara). Iré a dar una vuelta. Espero que cuando regrese, ya lo tengas puesto.

La policía molesta se acerca a Abigaíl y exhala el humo del cigarrillo en su rostro. La policía termina yéndose dejando furiosa a Abigaíl.

INT. / MANSIÓN OLMEDO, SALA / ATARDECER

Alex y Ximena entran a la mansión. La segunda tiene dos curillas en el rostro, que le cubren las cicatrices de las marcas que Abigaíl le dejó al haberle golpeado el rostro con un alambre de púas. Alejandra, Rocío y Guillermo los esperan allí. La primera hace mal gesto al ver a Ximena.



Alejandra (extrañada): ¿Siempre trajiste a Ximena hasta acá?

Rocío: Alejandra… (Con tono de molestia). Que bien que ya llegaron. Los estábamos esperando.

Ximena (incómoda): Alex me propuso que pasar unos días acá. Les agradezco a todos, no quiero ocasionar incomodidades.

Alex: No lo estás haciendo, Ximena. Sólo será poco tiempo mientras te recuperas (sonríe).

Guillermo: Bienvenida, muchacha. Esperamos que te sientas a gusto.

Ximena: Muchas gracias, señor (sonríe apenada).

INT. / CÁRCEL DE BOGOTÁ, CELDAS / NOCHE

Abigaíl ya tiene el uniforme de presa. La mujer camina seria y sigue a una policía. Adelante hay otra guarda, quien le abre la celda. Las presas de la celda murmuran y se ríen.



Abigaíl (seria): ¡No pienso dormir en esta pocilga!

Guardia: No debiste entonces meterte en líos. Ahora tendrás que pasar una larga temporada aquí, por asesina (ríe).

Dos policías se acercan a Abigaíl para adentrarla pero ella se les aleja.

Abigaíl: ¡Yo puedo ingresar sola! ¡No me toquen!

Estando Abigaíl en la celda, la guardia cierra con candado. Una de las presas sopla a Abigaíl como burla. Ella se hace de espaldas.

Presa 1 (la de más edad): ¡Mira, Socorro! Nos trajeron a una ricachona… Se cree más que nosotras.

Abigaíl: Soy superior a ustedes. ¡No se atrevan a hablarme!

Las dos presas se acercan. La segunda comienza a tocarle el brazo derecho de manera extraña.

Presa 1: Hay que darle la bienvenida (ríe con malicia).

Abigaíl (furiosa): ¡Aléjense de mí, pecadoras!

La presa mayor se acerca al rostro de Abigaíl muy desafiante. Abigaíl la empuja y le pega una gran bofetada. La presa se revuelve el rostro y Abigaíl la vuelve a golpear de la misma manera. La otra presa se asusta. La presa mayor cae al piso sorprendida y Abigaíl comienza a ahorcarla poniéndole el pie en el cuello.

Presa 2: ¡Suéltala! ¡La vas a matar!

La presa mayor tose y trata de quitarse el pie de Abigaíl, pero ésta tiene más fuerza

Presa 2: ¡Eres el demonio en persona! (Yéndose hacia Abigaíl)

Abigaíl: ¡No menciones al maligno! (La abofetea con fuerza).

La segunda presa se revuelve el rostro sorprendida. En ese momento viene la guardia y con el bolillo golpea los barrotes de la celda preguntando qué está pasando. Abigaíl deja de ahorcar a la presa y la mira desafiante.

Guardia: ¡A penas llegas y ya estás dando problemas!

Abigaíl: ¡Cierra la boca! (Furiosa)

Guarida (sorprendida): ¡Altanera! Pero ya verás… (A dos policías). Llévenla a la celda de castigo.

Las dos policías entran y toman de los brazos a Abigaíl.

Abigaíl: ¡Suéltenme! ¡Yo puedo ir sola! (Revolviéndose).

Por más que Abigaíl se revuelve, las dos policías no la sueltan y la sacan a la fuerza de la celda. 

INT. / FINCA DE BOGOTÁ, HABITACIÓN CONYUGAL / NOCHE

En la finca de Bogotá, Danna y Mariano se encuentran en su habitación viendo televisión. En eso pasan una noticia en donde se informa que Abigaíl Lafontaine ingresó al reclusorio de Bogotá por asesinato, secuestro, partícipe en venta de drogas y tráfico ilegal de documentos bancarios. Danna y Mariano se sorprenden, en especial la segunda, quien escucha atenta.



Periodista femenina: La señora Lafontaine fue acusada de secuestro ya que en su casa fue encontrada una mujer en muy mal estado, parecía torturada (Danna se sorprende). Afortunadamente, Ximena González, la mujer secuestrada, fue dada de alta por petición de ella ésta tarde (Pausa). También informamos que ayer Abigaíl estuvo en el hospital por envenenamiento. Se desconocen los motivos.

La periodista deja de dar la noticia, la cual los periodistas no habían descubierto hasta ahora.

Danna (alterada): ¡Dios mío! Mi mamá…

Mariano abraza a Danna para calmarla. Ella le corresponde.

INT. / MANSIÓN OLMEDO, HABITACIÓN DE HUÉSPEDES / NOCHE

En la mansión Olmedo, Ximena se encuentra en el cuarto de huéspedes. La muchacha se mira al espejo y recuerda en breves segundos los momentos del infierno que Abigaíl le hizo pasar. Alex toca y entra sonriente, pero se acerca a la muchacha al ver que está derramando varias lágrimas.



Alex (preocupado): ¿Qué te pasa?

Ximena: Sólo tuve recuerdos de lo que me pasó en esa casa…

Alex: No pienses en eso, Ximena. Ya todo se calmó.

Alex le limpia las lágrimas a Ximena y luego la abraza. Él le corresponde. Alejandra pasa por la habitación y se queda observándolos por la rendija de la puerta, mirándolos con una profunda ira.  Ximena se separa de Alex y se extraña al ver que su vista está borrosa. La muchacha se limpia los ojos creyendo que es por culpa de las lágrimas, pero no funciona.

Alex (desconcertado): ¿Te pasa algo?

Ximena: No, no es nada (miente).

Ximena le sonríe a Alex y pocos segundos después, su vista se torna a la normalidad. Ximena se queda extrañada.

INT. / CÁRCEL DE LA CIUDAD, CELDA DE CASTIGO / NOCHE

En la celda de castigo, Abigaíl entra siendo empujada por la guardia principal. La mujer se resbala y se cae al piso con brusquedad, raspándose el piso que está bastante deteriorado. La mujer se levanta y le cierran la puerta. Abigaíl le da la espalda a la puerta. Sólo entra luz por una ventanilla de la puerta que tiene barrotes.

Abigaíl (furiosa): De aquí voy a salir y me vengaré de ti, maldita imbécil… (Refiriéndose a Ximena)



Horas más tarde, en plena madrugada, Abigaíl está durmiendo. La mujer se despierta con lentitud al sentir un cosquilleo en los pies. Ve que es una rata que la está oliendo. Abigaíl pega un leve grito y se levanta temerosa pegándose de los barrotes de la ventanilla. Abigaíl asustada mira hacia atrás y por su imaginación, ve la silueta fantasma de Alfredo, su ex esposo, Marisol, la amante de Alfredo, Arturo, el padre de Ximena, Fernando, su padre y Mercurio, el mayordomo. Los cuatro se acercan a Abigaíl en medio de risas. Abigaíl se tapa los oídos y cierra los ojos agachándose recostada en la puerta.



Abigaíl: ¡Déjenme! ¡Lárguense!

Unos segundos después, vuelve a abrir los ojos y se da cuenta que todo fue producto de su imaginación. Abigaíl gime bastante exaltada.

INT. / MANSIÓN OLMEDO, COMEDOR / HORAS MÁS TARDE

Horas más tarde, es temprano sobre la ciudad de Bogotá. Ximena y la familia Olmedo desayunan, a excepción de Alejandra.



Guillermo (extrañado): ¿Por qué Alejandra no bajó a desayunar?

Rocío: Fui a su cuarto y aseguró que estaba un poco indispuesta (Ximena se incomoda).

Guillermo: Ah…

Alex (extrañado): Qué raro, ayer la vi bien…

Guillermo (a Ximena): Por cierto, muchacha. ¿Por qué no volviste a mi empresa?

Ximena: Es que… Ese mismo día, de camino a casa… Vi como mi padre era asesinado (Rocío y Guillermo se sorprenden). Él le debía mucho dinero a Abigaíl, entonces ella lo mandó a matar. Es fue muy doloroso para mí y por eso no volví. Lo siento.

Rocío: No tienes nada que sentirlo, Ximena. Somos nosotros quienes lo lamentamos por ti.

Ximena sonríe levemente. Todos continúan desayunando.

INT. / CÁRCEL DE LA CIUDAD, CELDA DE CASTIGO / DÍA

La guardia abre la puerta de la celda de castigo. Abigaíl de inmediato sale, la mujer no pudo conciliar el sueño el resto de horas.

Guardia (con burla): Espero que hayas aprendido que nosotras no jugamos.

Abigaíl furiosa se va yendo con dos policías. Cuando llega a su celda, una guardia le abre y ella entra. Sus dos compañeras de celda se miran entre sí como si estuvieran planeando algo.

EXT. / MANSIÓN OLMEDO, JARDÍN / MEDIA HORA DESPUÉS

Ximena y Alex están caminando por el jardín de la casa Olmedo. Los dos se sonríen.



Ximena: Estoy feliz, Alex. Te agradezco que estés apoyándome.

Alex: No tienes nada que agradecer, Ximena (le sonríe con ternura). Estando tú aquí, no me aburro tanto.

Ximena: (sonríe) ¿Y si decido irme?

Ximena le hace una expresión de burla a Alex y éste entrecierra los ojos. Ambos ríen.

Alex: Bueno Ximena, debo irme ya para la empresa, aunque me da una flojera…

Ximena: (charlando)  ¡No seas perezoso! He oído que no eres tan buen director en la empresa. En cambio si yo ocupara tu puesto, te ganaría ahí mismo.

Alex (serio): ¿Ah sí? ¿Quieres apostar? (Sonríe)

Las risas entre Ximena y Alex están siendo observadas por Alejandra. Éste ve todo desde la ventana de su habitación. La envidiosa muchacha se queda pensativa.

Ximena: Entonces vete ya. Se te va a hacer tarda y cada vez serás peor director.

Alex: (ríe) No te pases, eh (Ximena sonríe). Por cierto, ¿te quedarás en la casa?

Ximena: Quizás me sigo dando una vuelta por el jardín o voy a visitar a Refugio.

Alex: Está bien. Ten cuidado. Uno no sabe… Quizás Abigaíl se escapa de la cárcel y…

Ximena: Descuida, tendré mucha precaución. Adiós.

Alex le sonríe a Ximena de una manera tierna y se retira del jardín. Ximena se queda pensativa y continúa caminando. De repente, la muchacha se queda quieta y su vista nuevamente se pone borrosa. Ximena se rasca los ojos comenzando a preocuparse.

INT. / CONSULTORIO MÉDICO / MEDIA HORA DESPUÉS

Ximena se encuentra en un consultorio médica, sentada en una silla y teniendo los codos puestos sobre una mesa. Frente a ella, hay un doctor, que le examina el ojo derecho con un Oftalmoscopio grande. El doctor termina y comienza a interrogar a Ximena.





Doctor: ¿Ha tenido accidentes alguna vez?

Ximena: Sí, hace unas semanas tuve un accidente automovilístico.

Doctor: (asintiendo) Tiene usted un daño severo en las córneas (Ximena se sorprende). Es muy probable que su vista haya quedado afectada por culpa de ese accidente.

Ximena: ¿Cree usted que sea algo grave?

Doctor: No sabría decirle. Le recomiendo que lo consulte con un especialista. Por el momento, le aconsejo que comience a usar lentes.

Capítulo 11: Al filo del peligro



El mayordomo sirve un vaso de agua y se lo tira a Ximena en el rostro. Ésta se despierta sobresaltada. El mayordomo coge el afilado alicate y se queda observando a Ximena. Ésta abre los ojos de la sorpresa y niega con la cabeza mientras llora.

Mayordomo: No debiste quedarte dormida, muchacha…

En un breve momento, la cámara enfoca los ojos de Ximena los cuales se abren por completo.

INT. / CASA DE REFUGIO, HABITACIÓN DE REFUGIO / DÍA

En la casa de Refugio, ésta busca apurada la carpeta debajo del colchón de su cama. La mujer sale de su cuarto y baja las escaleras, dirigiéndose a la salida. Allí Alex la espera en su auto.



Alex: ¿Esa sí es la carpeta? 

Refugio: Sí, Alex. ¡Vamos de prisa!

Alex y Refugio se suben al auto, ambos en los puestos delanteros. El auto arranca dirigiéndose a la estación de policía.

EXT. / IGLESIA DE LA CIUDAD / DÍA

Por otra parte, a las afueras de la iglesia, Abigaíl sale teniendo un manto oscuro en su cabeza. La mujer se sube a su auto mirando para todos lados muy misteriosa. Abigaíl comienza a conducir su auto.

INT. / MANSIÓN LAFONTAINE, SÓTANO / DÍA

Mercurio suspira mientras mira a la asustada Ximena que se ha salvado de ser cortada en los dedos.



Mercurio: (quitándole la mordaza) ¡No te vuelvas a dormir o te juro que a la próxima no me apiadaré de ti!

Ximena: Esta es la oportunidad perfecta. No pienses que Abigaíl te va a recompensar por obedecer sus órdenes. ¡Te matará como ya lo ha hecho antes!

Mercurio (molesto): ¡Ya cierra la boca! (Se levanta del puesto y se dirige a las escaleras)

Ximena: ¡Hay un veneno en los cajones de la cocina, detrás de los platos y dentro de una bolsa negra! ¡Escucha! (Suspira)

El mayordomo termina de subir las escaleras y sale del sótano.

EXT. / ESTACIÓN DE POLICÍA / QUINCE MINUTOS DESPUÉS

Alex y Refugio llegan en el auto del primero a la estación de policía. El coche se queda estacionado en todo el frente del lugar. Alex y su tía salen y entran a la estación de inmediato.



Refugio: (acercándose a la policía recepcionista) Buenas tardes, señorita. Venimos a denunciar a una mujer que está involucrada en un negocio ilegal de drogas y falsificación de cuentas bancarias. Esa mujer se llama Abigaíl Lafontaine.

Policía: Lo siento, ese tipo de casos son investigados por el Comandante, que en este momento no se encuentra (Alex y Refugio se sorprenden). Sin embargo, hace mucho rato salió. No debe de tardarse.

Alex: Señorita, a parte de eso, Abigaíl tiene secuestrada a una mujer. En este momento la vida de alguien corre e peligro.

Policía: ¿Qué tan seguros están de que hay una vida de por medio? ¿Tienen algo que lo compruebe? (Alex y su tía se miran indecisos). Por lo visto, no lo hay, así que esperen media hora más, por favor. En caso de que en ese tiempo el Comandante no haya regresado, yo me encargaré de ir a detener a Lafontaine, ¿perfecto?

Alex y Refugio asienten con la cabeza preocupados.

INT. / ALMACÉN DE LA CIUDAD / DÍA

En un almacén grande de animales, Abigaíl está ingresando, sin tener aquel manto pero sí usando unos lentes oscuros. Abigaíl se acerca al vendedor. En el almacén hay cuadros colgados de animales como tarántulas, serpientes, gusanos grandes, etc.



Vendedor: ¿Qué necesita, señora? (Sonríe amable)

Abigaíl: Seré directa y sincera. ¿Tiene aquí la tarántula más venenosa?

Vendedor: Pues la más venenosa que he vendido ha sido “La Viuda Negra”, pero hace poco se la llevaron. Pero no se preocupe, le puedo dar otra tarántula que también sea venenosa.

Abigaíl: ¿En cuánto tiempo se podría esparcir su veneno en una persona?

Vendedor (exaltado): Pues… No sé, creo que una media hora.

Abigaíl (malhumorada): ¿Cree? ¡No necesito escuchar eso! Necesito con toda seguridad que me responda, o me iré para otro almacén.

Vendedor: No se preocupe, señora. Le estoy diciendo con seguridad que el veneno se esparciría en media hora o en menos.

Abigaíl: ¡Perfecto! Tráigala y equípela bien.

El vendedor asiente con la cabeza y se retira a lo fondo del almacén. Abigaíl saca de su bolso unos billetes de mucho valor.

INT. / MANSIÓN LAFONTAINE, COCINA / VEINTE MINUTOS DESPUÉS 

En la mansión Lafontaine, el mayordomo entra a la cocina, se acerca a los cajones de la cocina y se queda mirando pensativo. En eso, siente el ruido de un auto llegando. Pocos minutos después, se ve como Abigaíl entra a la mansión con una caja en mano. Lo primero que la mujer hace es descargar su bolso en el sofá y luego dirigirse a una puerta en el fondo, por el pasillo principal. En esa puerta está el sótano. Mercurio abre la puerta del sótano encontrándose de frente a su patrona.



Mayordomo: Que bien que llega, patrona. Justo salí en este momento porque tenía que… ir al baño (miente).

Abigaíl: ¿Qué ha pasado de Ximena? ¿Ya tienes su primer dedo?

Mayordomo (sorprendido): No, señora. Ximena no se ha dormido. Ya le advertí que no intentara dormirse mientras salía del sótano.

Abigaíl (con recelo): Está bien. Por cierto, ve a mi oficina dentro de quince minutos.


El mayordomo asiente y se va de allí. Abigaíl entra al sótano y baja las escaleras con la caja grande en la mano. La mujer voltea a la izquierda y en el fondo ve a Ximena en la silla de cemento. La muchacha cada vez más se ve más delgada, pues no ha comido nada desde el día en que fue encerrada. Abigaíl descarga la caja en una mesita cerca de Ximena. Ésta se asusta cuando Abigaíl destapa la caja y deja ver otra caja más, pero ésta vez es de vidrio y tiene dentro a una tarántula. Abigaíl se aleja un poco de Ximena, se dirige a la pared y de allí toma un pedazo de alambre de púas, que tiene forma de azote. Abigaíl le sonríe con malicia a Ximena y le quita la mordaza. La cámara enfoca las manos de Ximena, las cuales están por la espalda atadas a una soga. Las manos de Ximena están maltratadas puesto que la muchacha ha tratado de irse soltando.



Ximena: ¿Qué piensas hacerme con ese animal?

Abigaíl: ¿No es obvio? ¡Serás envenenada por ella! (Ximena se sorprende). Al menos que… Me ruegues perdón y jures por la memoria del imbécil de tu padre que no te volverás a acercarte a mí.

Ximena: ¡Eso jamás lo haré, bestia! (Le escupe en la cara) ¡Mátame de una vez! ¡Vamos, hazlo! ¡Maldita cobarde!

Abigaíl se seca la escupa con la mano izquierda y con la derecha, abofetea a Ximena con el alambre de púas. Ximena grita. Su mejilla izquierda ha quedado marcada de sangre.

Abigaíl: ¡Pídeme perdón y júralo ahora mismo!

Ximena le sonríe a Abigaíl. Ésta hace mala cara. La muchacha sin dudarlo, le vuelve a escupir en el rostro. Abigaíl abofetea de nuevo a Ximena con el alambre, ésta vez le pega en la mejilla derecha.

Ximena: ¿Maltratarme de hace sentir más fuerte, verdad? ¡Te ves ridícula haciéndolo, perra!

Abigaíl: ¡Que conste que tú lo decidiste!

Abigaíl empuja con fuerza la cabeza de Ximena contra la pared. La muchacha se queda inconsciente. Abigaíl suelta el alambre, toma la caja de vidrio y la lleva hasta lo profundo del sótano. Allí, voltea la caja estando la puerta de frente y luego la abre. La tarántula puede salirse de un momento a otro. Abigaíl comienza a irse del sótano mientras sonríe satisfecha.

EXT. / ESTACIÓN DE POLICÍA / DÍA

En la estación de policía, se ve como Alex y Refugio salen con rapidez persiguiendo a un Comandante que va acompañado de varios policías. Éstos y el Comandante se suben en una patrulla. Alex y Refugio toman el auto del primero y comienzan a seguir a la patrulla de policía.

INT. / MANSIÓN LAFONTAINE, DESPACHO DE ABIGAÍL / MINUTOS DESPUÉS


En la mansión Lafontaine, Mercurio entra al despacho. En el fondo lo espera Abigaíl organizando unos documentos en el escritorio y también firmando un cheque.



Abigaíl: Toma asiento, por favor (Mercurio se sienta). Estoy contenta de haber tenido tu apoyo y te lo agradezco. Sólo quiero que sepas que todo lo que ha pasado en esta casa, sólo quedará entre nosotros, ¿entendido?

Mercurio: Por supuesto que sí, señora.

Abigaíl termina de preparar el cheque, lo saca de la libreta y se lo estira a Mercurio. Éste se levanta y antes de tomarlo, recuerda momentos anteriores. En un breve flashback, se intercalan escenas rápidas en donde se ve a Mercurio disolviendo un polvo blanco en la botella de vino. El polvo es del veneno que Ximena le indicó que utilizara. Al terminar el flashback, le mayordomo mira serio a Abigaíl.

Mercurio: Por cierto, doña Abigaíl. Preparé un vino para los dos en el comedor, para celebrar su victoria (Pensando: En realidad el vino es sólo para usted). Espero que no haya sido mucho atrevimiento mío.

Abigaíl (sonríe): No te preocupes. Al rato iré allá y compartiremos el vino.

El mayordomo se da vuelta para irse yendo. Abigaíl saca del cajón del escritorio un revólver y le apunta a Mercurio. El mayordomo antes de salir por la puerta, siente el ruido y se pone nervioso. 

Abigaíl: ¡Cobarde! ¡Jamás podría dejar testigos de mis crímenes!

Y sin pensarlo, Abigaíl le dispara dos veces a Mercurio en la espalda. Éste cae arrodillado al piso soltando el cheque. Abigaíl se levanta del puesto y le vuelve a disparar al mayordomo. Éste termina de caer fulminado. Abigaíl con el zapato lo voltea y presiona el gastillo dos veces más, disparándole en el corazón. Abigaíl se queda observándola con una mirada seria y perversa.


Mientras tanto, en el sótano de la mansión, Ximena acaba de abrir los ojos muy confundida y al mismo tiempo asustada por los disparos. La muchacha alcanza a ver gracias a la pequeña luz que sale por unas rendijas del sótano que la tarántula se está acercando. Ximena se asusta y trata de soltarse de la soga, maltratándose más sus manos. Ximena trata de deshacerse del alambre de púas que está en los pies, pero se detiene adolorida porque el alambre la corta más mientras ella intenta quitárselo.



Ximena (adolorida): Ah… ¡Tengo que quitármelo como sea! No permitiré que Abigaíl se salga con la suya, así me cueste la vida.

La tarántula comienza a subir por la silla de cemento. Ximena se logra soltar de la soga, pero ve que la tarántula se acerca y no tiene con qué matarla, por lo que coge el alambre de púas que Abigaíl soltó en el suelo y también trata de alcanzar una roca, pero ésta se encuentra un tanto alejada de la silla. La tarántula llega hasta los pies de Ximena y comienza a subirse por su cuerpo. Ximena no puede pararse de la silla porque el alambre de púas atado a sus pies está atado en un clavo de la pared. La muchacha se estira para atrapar la roca, pero justo en ese momento la tarántula la pica, inyectando su veneno en la contra pierna. Ximena grita pero logra tomar la roca y lanza la tarántula contra el piso y con la misma piedra, la aplasta varias veces mientras llora. Ximena hace un gesto de dolor y con el alambre de púas que cogió del suelo trata de cortar el otro alambre que tiene atados los pies.

INT. / MANSIÓN LAFONTAINE, COMEDOR / DÍA

En el comedor de la mansión, Abigaíl llega sonriendo con victoria y al mismo tiempo sentándose en una de las sillas. La malvada mujer toma la botella de vino y se sirve en una copa.



Abigaíl: ¡No veo la hora de llegar al sótano y ver con mis propios ojos el cadáver de esa imbécil! (Sonríe) ¡Cadáver que será calcinado!

EXT. / MANSIÓN LAFONTAINE / DÍA 


Por otra parte, la patrulla de policías y el auto de Alex llegan a la mansión. Se estacionan afuera y los policías se bajan en silencio. Alex y Refugio también se bajan. El Comandante se acerca.



Comandante: Por favor quédense aquí. Es riesgoso que ingresen. No sabemos qué pueda ser capaz de hacer esa mujer para huir.

Alex: Tienen que saber manejarla muy bien. No dudo que sea capaz de usar a Ximena como su rehén.

Comandante: Eso lo tendremos en cuenta, joven.

El Comandante va tras los policías, quienes están subiendo por las escaleras para ir a la puerta principal. En el comedor de la mansión, Abigaíl se lleva la copa de vino a la boca y cuando se toma un sorbo, se dice así misma que ha logrado una vez más deshacerse de las personas que se le atraviesan en su camino. De repente, Abigaíl comienza a atragantarse. La mujer se lleva la mano al cuello y justo en ese momento tocan la puerta fuertemente. Abigaíl se pone nerviosa ya que no ha escondido el cadáver del mayordomo. Abigaíl tose seguido y se pequeños golpes en la garganta. La mujer se levanta desesperada y cae al suelo. Abigaíl trata de tomar el teléfono que está en una estantería grande pero al cogerlo, lo deja caer. Abigaíl tose con más frecuencia mientras que la puerta es derribada  en vista de que Abigaíl no abre, los policías entran revisando todo. Abigaíl tose y termina de caer al suelo cerrando los ojos. Un par de policías llegan al comedor y al ver a Abigaíl en el piso, van a socorrerla.

Policía: ¡Rápido, una ambulancia! (Gritando)

EXT. / MANSIÓN LAFONTAINE / DÍA

Alex se muestra desesperado ante su tía Refugio.



Alex: ¿Qué estará pasando allá? ¡Voy a entrar!

Refugio: ¡No es conveniente, Alex!

Alex se va de allí y comienza a subir las escaleras. Refugio se queda muy ansiosa.

INT. / MANSIÓN LAFONTAINE, SÓTANO / DÍA


En el sótano, Ximena ya ha terminado de quitarse el alambre. En esa escena dramática, Ximena se levanta de la silla pero cae al suelo mientras llora desgarrada. La muchacha está completamente sucia, más delgada y sangra por los pies, la muñeca de las manos y el rostro. Mientras trata de levantarse, vuelve a caer al suelo. Una rata del sótano pasa por allí tocándole las piernas. Ximena se trata de arrastrar muy débil mientras se mira la picadura que tiene en la pierna. Ximena llega hasta las escaleras y se arrastra subiendo escalón por escalón. La visión se torna a borrosa y luego a oscura. Ximena se sienta mareada. Ya han pasado varios minutos desde que la tarántula la mordió y podría morir después de media hora. Ximena llega hasta el final de la escalera y trata de abrir la puerta empujándole con fuerza y al mismo tiempo golpeándola y pidiendo ayuda.

Dentro de la mansión, Alex llega hasta el comedor y ve que los policías están tratando de reanimar a Abigaíl. Alex con indiferencia sigue explorando la casa.



Alex: (gritando) ¡Ximena! ¡Responde! ¡Ximena!

Unos segundos después, va dirigiéndose a un pasillo que se conecta con la cocina y el sótano. El joven ingresa a la cocina y alcanza a escuchar ruidos provenientes de una puerta. En la entrada del sótano, Ximena continúa dando pequeños golpes pero la visión termina de desvanecérsele y al estar mareada, se desmaya quedando acostada en las escaleras. Alex ve la puerta del sótano.

Alex: Los ruidos se oyen desde esa puerta.

Alex abre la puerta y se sorprende al ver a Ximena. Sin dudarlo, el joven toma a la muchacha y la carga por la espalda mientras grita ayuda.

Alex: ¡Ayuda, por favor! ¡Comandante!

Alex va corriendo y llega hasta la sala en donde aguarda el Comandante, quien se sorprende al ver a Ximena.

Alex: Hay que llamar a una ambulancia rápido, Comandante. Mire nada más como esa mujer dejó a Ximena.

Comandante: Justo hace varios minutos se llamó a una ambulancia. Lafontaine también está inconsciente y tiene el pulso bastante débil.

Alex (molesto): ¡Pues ojalá el pulso de esa mujer de debilite aún más! No esperaré a que una ambulancia llegue. Llevaré a Ximena en mi auto (el Comandante se sorprende). Y ojalá la ambulancia tenga problemas con el tráfico, para que Abigaíl termine de morirse para que jamás vuelva a hacer daño.

Alex se va de allí dejando sorprendido al Comandante. Alex baja las escaleras. Refugio al ver a Ximena se le salta las lágrimas. Alex ingresa a Ximena por las sillas traseras de su auto. Refugio entra por el otro lado de la puerta y llora mientras trata de reanimar a Ximena. Alex se sube al puesto de piloto y comienza a conducir.



Refugio: ¿Cómo y dónde la encontraste, Alex?

Alex: Estaba en la entrada del sótano. Por lo visto trató de huir pero terminó rindiéndose.

Refugio: ¡Dios mío! ¿Y por qué Abigaíl no sale?

Alex: Al parecer también la encontraron inconsciente. Quién sabe qué le pasaría.

Alex continúa conduciendo. Refugio se queda muy preocupada.

INT. / EMPRESA OLMEDO, OFICINA PRINCIPAL / DÍA 

Guillermo está organizando unos documentos en su escritorio. En eso, entra Alejandra usando un vestido rojo bastante atractivo y caminando con elegancia. Guillermo se levanta de su puesto y besa en la mejilla a su hija.



Guillermo (entusiasmado): Que bueno que estás aquí, hija. Me siento  feliz por eso.

Alejandra: Te confieso que vine por la última, porque no me gusta mucho estar metida en este tipo de empresas (Guillermo se sorprende). Hace tiempo no recibo nada de ti, papá.

Guillermo: Estás bastante mayor para que dependas de mí, Alejandra. Perdóname, pero debes de trabajar y ganar dinero por ti misma.

Alejandra: ¿Por qué crees que estoy asistiendo? De alguna forma tendré que continuar con mi trabajo aquí. También necesito comprar mis cosas. Hace bastante tiempo he querido tener mi propio auto.

Guillermo: Pues por eso. Trabajo duro y podrás comprártelo con tu dinero.

Alejandra (molesta): Lo sé. Aunque si Alex estuviera casado, hasta serías capaz de regalarle un auto a su esposa, ¿no?

Guillermo: (se sorprende ofendiéndose al mismo tiempo) ¡Qué cosas dices, Alejandra! Noto que te molesta cuando se toca el tema de las relaciones que pueda tener Alex. ¿Qué es lo que te pasa?

Alejandra: No me pasa nada, papá. Y mejor olvida el tema. Me voy a mi oficina.

Alejandra sale de la oficina un tanto molesta. Guillermo se queda ofendido y pensativo.

EXT. / MANSIÓN LAFONTAINE / DÍA

En la mansión Lafontaine, la ambulancia llega con rapidez. Los enfermeros entran a la mansión con dos camillas. Unos minutos después, se ve como en una de las camillas va Abigaíl inconsciente y en la otra camilla va el mayordomo tapado con una sábana blanca. Un policía se acerca al Comandante, quien se queda viendo como llevan a Abigaíl.

Comandante (al policía): Debes de ir con otros dos compañeros al hospital. Hay que vigilar bien a Abigaíl Lafontaine.

Policía: Entendido, Comandante. Por cierto, ya se está haciendo la investigación en la mansión. El cadáver que encontramos en el despacho estaba muy recién. Al parecer Abigaíl lo había acabado de asesinar.

Comandante: ¿Y qué le pasaría a esa mujer? Ximena González fue encontrada en el sótano. ¿Quién más pudo haberle hecho daño?

Policía: Había vino en el comedor y una copa regada. Quizás Lafontaine se tomó el vino y le hizo daño.

Comandante: Podría ser que el mayordomo la envenenó, Abigaíl se enteró y lo asesinó en el despacho y se desmayó en la cocina (pensativo).

EXT. / HOSPITAL DE LA CIUDAD / MÁS TARDE


En el hospital de la ciudad, el auto de Alex llega con rapidez. De allí se baja él y Refugio. De inmediato, Alex carga en sus brazos a Ximena y comienza a adentrarla al hospital. Refugio lo sigue. Pocos minutos después se ve como Alex y Refugio van tras una camilla en donde los enfermeros llevan a Ximena.

Enfermera: Por favor quédense en la sala de espera.

Alex y Refugio se detienen y se quedan bastante preocupados.